Ambos partidos están condicionados por bajas de mucho peso. Orlando llega al Madison Square Garden sin Paolo Banchero, su principal generador de juego y su mayor fuente de tiros libres, en un equipo que ya de por sí tenía problemas con el triple. En Filadelfia, tanto Joel Embiid como su pívot suplente Jabari Walker son baja, lo que deja a los Sixers prácticamente sin centímetros ante unos Pistons que se hacen fuertes en el rebote. En los dos encuentros, lo que pierden con estas ausencias pesa más que los nombres en el historial.
New York no viene ganando a base de puntería en el tiro. Trabajan posesiones largas en media cancha, van con todo al rebote ofensivo con Hart y Anunoby y sacan faltas para ir a la línea. Sus dos partidos de temporada regular contra rivales de nivel de playoffs terminaron en números bajos, apenas superando los 200 puntos totales, y ambas derrotas fueron por entre cuatro y seis puntos, provocadas más por pérdidas y mala puntería de los aleros que por un colapso general. Orlando anotó muchos puntos en aquel partido de faltas constantes contra Atlanta gracias al contacto que sacaba Banchero. Sin él, se parecen más al equipo que metió 8 de 39 en triples y perdió el rebote por 18 contra Minnesota.
El duelo clave pasa por un Franz Wagner obligado a generar juego casi en solitario ante la envergadura de Anunoby, Bridges y Hart. Da Silva entra como titular en el lugar de Banchero, y es un alero que no viene fino desde el perímetro. El banquillo de Orlando, que aportó poquísimo contra Minnesota, ahora tendrá que disputar más minutos. En el otro lado de la pista, Brunson está tirando por debajo de su nivel habitual y Suggs es el mejor defensor exterior de Orlando, por lo que los Knicks deberían mantener su ritmo pausado y paciente. Los rebotes ofensivos de New York suman posesiones sobre todo en su propio lado, mientras que la anotación de Orlando es la que se desploma. Por eso me quedo con el under en el Garden: una victoria de los Knicks en un rango de 108 a 100 puntos es el escenario central.
Philadelphia viene ganando por intensidad defensiva, no por acierto en el tiro. Han forzado entre 15 y 22 pérdidas por partido, pero su punto débil es el rebote defensivo: Milwaukee los superó 62-40 en rebotes incluso con Embiid jugando 36 minutos. Ahora Embiid descansa en esta segunda noche consecutiva (back-to-back) y Walker es baja por molestias en la rodilla, así que el único pívot puro que les queda es Adem Bona, quien viene promediando unos diez minutos por partido. Detroit ya demostró de lo que es capaz sin Jalen Duren: en Miami se marchó pronto, Paul Reed capturó 11 rebotes en 26 minutos y Detroit aun así dominó los tableros a domicilio.
Los duelos directos van en dos direcciones opuestas. Reed y John Collins contra Bona y los quintetos pequeños de Filadelfia representan la batalla por el rebote, y ahí la ventaja se inclina claramente para Detroit. La mejor vía para Philadelphia es que Maxey, Edgecombe y Brown asfixien a Cunningham y a una línea exterior de Detroit que suele descuidar el balón, teniendo en cuenta que Detroit perdió 17 y 19 balones en sus dos partidos. Aun así, Detroit ganó ambos encuentros porque las segundas oportunidades compensaron esos errores. Un LeBron descansado le da a los Sixers una figura para cerrar el partido, pero juegan su tercer partido en cuatro noches, mientras que Detroit llega con dos días completos de descanso.
Espero un partido parejo y muy disputado que se resuelva en el tramo final, donde las posesiones extra de Detroit y sus piernas más frescas deberían marcar la diferencia en el último cuarto. Por eso voy con Detroit, aprovechando los puntos del hándicap en un encuentro que no debería irse más allá de un par de canastas de diferencia para cualquier lado.