En estos dos partidos se enfrentan equipos locales consolidados contra visitantes cuya columna vertebral ha quedado muy mermada en las posiciones más determinantes. El PSV llega a Oporto sin un solo delantero centro nato, sin su mediocentro de contención y con muy poco descanso. Por su parte, el Portsmouth visita Molineux sin centrales, sin generadores de juego y sin delanteros, en lo que será su tercer encuentro en seis días. En ambos casos, el mejor camino que tenían los visitantes es precisamente el que más sufre por culpa de sus bajas.
El Porto de Farioli domina en el ámbito local hundiendo a sus rivales en su campo y atacando segundas jugadas, con Pepê en la creación y llegadores desde el mediocampo como Froholdt y Veiga pisando el área. El PSV de Bosz, en cambio, busca la posesión, una línea defensiva adelantada y una presión muy intensa. Precisamente esa línea adelantada deja el mayor espacio sobre el césped, y los atacantes verticales del Porto están hechos para correr a esa espalda.
Las bajas terminan de inclinar el duelo táctico. Con Pepi y Lammers fuera, se espera que Mijnans juegue como falso nueve, obligando a que el gol del PSV llegue desde segunda línea. Sin embargo, Schouten, el ancla del que depende su presión tras pérdida, tampoco está disponible, al igual que Wanner, mientras que Til se retiró lesionado en su último partido. El Porto, en cambio, recupera a Bednarek tras cumplir sanción y ha tenido una semana entera de descanso. El PSV solo tuvo tres días tras jugar casi media parte con diez hombres, y encima le espera el Feyenoord a la vuelta de la esquina.
El mejor tramo del PSV debería verse al inicio, mientras a su presión sobre la salida del Porto aún le queden piernas. Pasada la hora de juego, un mediocampo de circunstancias y con poco descanso debería venirse abajo. El Porto suele marcar en las segundas partes, lo cual encaja a la perfección. Me quedo con el Porto.
En Molineux, los Wolves de Peixoto son un equipo de posesión cuyos goles nacen más en los mediapuntas que en la referencia de área: Fer López por partida doble, Bellegarde y Chirewa. Han generado de forma constante más ocasiones que sus rivales directos en el Championship. Sus derrotas se han debido a la falta de puntería (como los 19 remates y solo tres a puerta frente al Bolton) o a alguna actuación visitante francamente floja.
El Portsmouth suele defender en bloque bajo fuera de casa, pero su pareja de centrales es completamente improvisada tras las bajas de Ogilvie y Arthur, sumadas a la duda de Shaughnessy. Tampoco están Swift, Anderson ni Brooke-Smith, por lo que carecen de la creatividad necesaria para armar un contragolpe al estilo del Bolton. Además, sin Waddingham ni Murphy, y con Bishop entre algodones, tampoco tienen pegada arriba. Sus últimos triunfos también resultan engañosos: uno llegó ante diez jugadores y el otro desde los once metros.
Cabe esperar una primera mitad cerrada y a unos Wolves mucho más peligrosos tras el descanso. Ahí es donde más peligro han generado y donde el cansancio debería pasar factura a los visitantes. Por eso voy con la victoria local de los Wolves.