Hiroshima llega con un 4-0: ha ganado todos sus partidos por 11 puntos o más. Ibaraki está 0-4 y ocupa el último puesto del Este. Para mí, la diferencia parece fruto del trabajo y no de la suerte: Hiroshima mantuvo a 13 jugadores, ha repetido el mismo quinteto titular en los cuatro partidos y está aprovechando al máximo la nueva norma que permite tener a más jugadores extranjeros en pista. El propio entrenador de Ibaraki admitió que su equipo perdió la concentración a mitad de la última derrota, ante Gunma.
Las diferencias en el marcador lo dicen todo. Hiroshima ganó por 13, 28, 23 y 11 puntos en la liga, frente a Saga y Kobe. Ibaraki perdió por 8, 6, 1 y 9 puntos; las dos últimas derrotas fueron ante Gunma, que también está 4-0. Fueron partidos bastante ajustados contra un rival fuerte, así que no es un equipo que se esté desmoronando, pero sí uno que suele quedarse sin energía después del descanso.
El entrenador de Hiroshima dice que el quinteto titular grande busca primero imponer intensidad defensiva, y que los jugadores japoneses salen desde el banquillo para estabilizar al equipo. Dwayne Evans anotó 30 puntos en el último partido después de dejar que los otros jugadores extranjeros lideraran la anotación en los tres primeros. Eso demuestra que el ataque tiene más de una forma de arrancar. Hiroshima fue tercero en anotación de la liga la temporada pasada, con 86,0 puntos por partido, así que su capacidad ofensiva no es ninguna novedad.
El historial apunta en la misma dirección que este inicio de temporada: Hiroshima ganó nueve de los últimos diez enfrentamientos. Ibaraki juega en casa, y quería ver si eso podía equilibrar una racha de resultados tan desigual, pero el rendimiento reciente de ambos equipos parece real y no fruto de una racha pasajera.