El derbi de Badalona se está analizando a partir de la final de la Supercopa, pero los equipos que firmaron aquel resultado han cambiado. La gran victoria del Joventut hace un mes se cimentó en una noche muy acertada desde el triple y en un juego interior que incluía a Kraag, ahora de baja junto a Tomic. Al Barcelona se le escapan partidos desde la línea de tiros libres, y el Joventut es un equipo que rara vez llega allí. Todo apunta a un duelo igualado, decidido por los bases, en el que la mejor arma del Joventut será el rebote, no los tiros libres.
Empecemos por el partido que todos recuerdan. El Joventut ganó 101-87, con 17 triples anotados de 33 intentos y un Laprovittola que metió 9 de 13. En sus otros cuatro partidos recientes, el Joventut lanzó entre un 25 % y un 33 % desde el perímetro, y Laprovittola se quedó en 2 de 11 contra el Andorra. De hecho, el Barcelona ganó la batalla de los tiros libres en aquella final, por 26 a 11, y aun así perdió por el rebote y por aquella noche de acierto.
Las derrotas del Barcelona este otoño siguen un patrón claro. Contra Zalgiris, Dubai y Olympiacos, la cuenta de tiros libres se decantó claramente en su contra, y en todas sus victorias con estadísticas disponibles el Barcelona lanzó más tiros libres que su rival. El Joventut fuerza pocos: entre 11 y 23 intentos en sus últimos cinco partidos. Rubio y Laprovittola mueven el ataque con bloqueos directos y pases a la salida, una fórmula que genera triples, no visitas a la línea.
Las bajas acentúan esa diferencia. Sin Tomic ni Kraag, el juego interior del Joventut queda en manos de Birgander, Nogues con pocos minutos y Sulejmanovic como ala-pívot. El Barcelona cuenta con cuatro o cinco jugadores grandes: Nebo, Balcerowski, Evbuomwan, Ubal y Nkamhoua. Además, dominó el rebote contra Olympiacos y Valencia. El rebote sigue siendo la mejor baza del Joventut, pero tiene menos recursos que en la final.
El calendario sí pesa para el Barcelona: será su tercer partido en alrededor de una semana, después de la prórroga del jueves. Pero el esfuerzo se repartió entre diez u once jugadores y ninguno superó los 29 minutos, ni siquiera en ese partido con prórroga. Además, el viaje es corto, por la costa.
Esperamos que el Joventut arranque impulsado por su afición y el ritmo de Rubio; un arreón desde el triple puede permitirle abrir brecha. Si su acierto se mantiene en los niveles habituales, el partido debería llegar igualado al último cuarto, donde la profundidad del Barcelona se medirá con un juego interior corto de efectivos del Joventut. Por eso, nos quedamos con la victoria del Barcelona en este derbi a domicilio.