Este partido plantea un choque directo de estilos entre ritmo y físico. El Barcelona quiere correr y buscar el contacto, mientras que el Žalgiris Kaunas prefiere bajar las revoluciones y dominar el rebote con Valančiūnas y Tubelis. Ambos entrenadores señalaron la misma clave en sus declaraciones previas: Masiulis busca frenar las transiciones rápidas del Barça y Sekulić habló de pelear el rebote ante Valančiūnas. Quien se imponga en esa batalla se llevará un encuentro que promete ser muy parejo hasta el final.
Bajo el mando de Sekulić, el Barcelona ha ganado yendo seguido a la línea de tiros libres y lanzando mucho desde el perímetro. Llegó a 21-22 intentos de tiro libre en cada uno de sus tres partidos de Euroleague, pero perdió la batalla del rebote en todos ellos, incluido un 29-39 ante el Beşiktaş. Esa victoria la consiguió con un juego interior pequeño y apoyándose en los tiros libres y las recuperaciones, no en los tableros.
La identidad del Žalgiris es todo lo contrario. Superó en rebotes al Estrella Roja por 40-34 y al Olympiacos por 31-25, e igualó en la pista del Paris. Su punto flaco está en el puesto de base, aunque no es ninguna novedad: este mismo bloque sin Williams-Goss ya cayó por solo 2 puntos ante el Olympiacos y por 4 en París. Esa baja tan sonada ya está asumida en esos marcadores tan ajustados.
El parte de bajas favorece al Žalgiris. El Barcelona sigue sin un pívot puro intimidador y reboteador: Nebo es duda día a día, mientras que Makoundou y Evbuomwan también figuran como bajas. Además tampoco estará Minaya, un defensor exterior titular, justo en la zona donde marca diferencias Carsen Edwards. Edwards sí viajó con el equipo y viene siendo el principal generador ofensivo del Žalgiris con unos 16 puntos por encuentro.
Espero que el Žalgiris baje el ritmo en los primeros minutos y castigue con segundas opciones. El Barcelona intentará apretar cada vez que Valančiūnas descanse. Las pérdidas del Žalgiris son el alimento para los contragolpes culés, pero el Barça no está forzando tantos robos en juego y el conjunto lituano apenas concedió 9 en París.
El rebote marca una ventaja clarísima aquí y apunta directo a la zona más vulnerable del Barcelona. Por eso me inclino por el Žalgiris para mantenerse en la pelea hasta el final o llevarse la victoria a domicilio.