Los dos clubes de Porto Alegre llegan a este Gre-Nal en zona de descenso: Inter es 17.º con 31 puntos y Grêmio, 18.º con 30. Ambos tienen un técnico que lleva apenas unas semanas en el cargo. Lo incómodo es que ninguno parece un equipo que quiera tener la pelota. Inter promedia cerca del 40 % de posesión en los partidos de los que tenemos estadísticas, y su mejor resultado reciente, el 2-1 ante Corinthians, llegó con solo un 28 %. Así que probablemente le toque a Grêmio, como local, llevar la iniciativa, aunque sus números en juego abierto no respaldan demasiado esa idea.
La diferencia de Grêmio entre casa y fuera es enorme. Sus siete victorias en liga llegaron en la Arena, con 22 goles en 14 partidos como local; fuera de casa suma nueve goles y ninguna victoria en 15 encuentros. Aun así, sus números subyacentes son flojos: en sus últimos ocho partidos con estadísticas, promedió alrededor de 0,9 xG a favor y 2,0 en contra. En el único partido en casa de Renato Portaluppi hasta ahora, el 0-0 contra Palmeiras, Grêmio tuvo el 28 % de la posesión y recibió 31 remates. Tras el 1-1 ante Remo, en el que encajó el empate en los últimos minutos, Renato dijo que no puede arreglar en quince días lo que no se hizo en nueve meses.
Por eso no creo que las jugadas a balón parado sean un detalle menor en este partido. El gol de Grêmio ante Remo llegó en un córner, y Eduardo Baptista ha dicho abiertamente que quiere tener en cancha a dos centrales especialistas porque Grêmio es peligroso a balón parado. Tendrá que hacerlo sin Maripán, a quien dio prácticamente por baja, aunque Juninho ya se recuperó de los calambres y Félix Torres volvió a entrenarse. Baptista también dijo que un empate sería aceptable en un duelo directo como visitante, lo que suena a un técnico dispuesto a cederle la pelota a Grêmio.
Grêmio también tiene sus propios problemas. Dodi está suspendido tras recibir su tercera amarilla, Marlon sigue siendo duda y Wallace podría jugar con una máscara protectora después de romperse la nariz ante Remo. Inter no podrá contar con su portero titular, Rochet, así que Anthoni seguirá bajo palos tras un partido muy exigente contra Corinthians, en el que los remates dieron en el poste o él los detuvo.
Los dos partidos de copa de hace unas semanas, un 0-0 y luego un 3-1 para Grêmio, se jugaron antes de que cambiara cualquiera de los técnicos, así que no les daría mucho peso. La pregunta que yo seguiría de cerca no es quién llega en peor forma. Es si Grêmio podrá crear ocasiones en juego abierto cuando Inter se cierre atrás, o si un clásico con tanto en juego acabará decidiéndose a balón parado. Me interesa saber cómo lo ven los hinchas de Grêmio e Inter: ¿Renato abrirá el juego en casa o mantendrá el esquema del empate contra Palmeiras?