Este partido enfrenta a un líder que no domina con claridad contra un equipo de mitad de tabla que juega en casa y ha perdido casi todo su ataque. El Eibar llega primero en Segunda División tras encadenar siete victorias consecutivas, pero esta racha se basa en una gran efectividad para definir pocas ocasiones claras, no en dominar la posesión ni en acumular remates. El Real Oviedo ocupa la décima plaza y le está costando ver puerta como local. La gran duda es si una delantera ovetense repleta de parches será capaz de generar lo suficiente para frenar a un rival que suele golpear muy pronto.
Los números del Eibar muestran un perfil fuera de lo común. En los partidos donde hay datos de ocasiones, conceden prácticamente las mismas que generan. Lejos de su estadio, los rivales les duplican los disparos: recibieron 22 tiros frente a 8 en Albacete y 24 frente a 8 en Elda. Pese a ello, ganaron ambos compromisos y cuentan sus cuatro desplazamientos por victorias. Además, sus goles suelen llegar en los primeros compases: marcaron en los primeros diez minutos ante Las Palmas y anotaron tres tantos antes del minuto 20 contra el Celta Fortuna. Su entrenador habla de presión alta y transiciones rápidas, algo que encaja a la perfección con un bloque que penaliza los espacios y no sufre sin el balón.
El problema del Oviedo está en los metros finales. Su mayor caudal ofensivo esta temporada llegaba asociándose con un delantero centro de referencia y centros laterales: en el triunfo en casa ante el Sporting de Gijón, Goti asistió a Ramos a los ocho minutos, completando ocho pases clave mientras los laterales no paraban de centrar. Sin embargo, Ramos se marchó lesionado en ese choque y es baja de larga duración. Ilyas Chaira, Carlos Fernández, Paulino de la Fuente o Sebas Moyano tampoco están disponibles (Isfan, Carlos Fernández, Chaira y Pedrola figuran como bajas), y ninguno de los delanteros ni extremos habituales jugó en la derrota frente al Eldense, así que la lista sigue vigente para este duelo. El club tuvo que incorporar a Morales como agente libre para tapar huecos en punta, y el once más probable arriba estará formado por Morales, Mingo y un extremo reconvertido. En el Carlos Tartiere, el Oviedo apenas ha marcado dos goles en cuatro jornadas de liga, con dos empates a cero, y su única victoria solvente requirió jugar con superioridad numérica por una expulsión del Gijón.
En defensa, ninguno saca una ventaja clara. El Oviedo solo ha encajado un gol en cuatro jornadas en su feudo, de modo que el Eibar no encontrará facilidades. Escandell en portería es duda por molestias en el hombro, y su recambio, Narváez, pasó apuros en Elda cometiendo dos penaltis. Por su parte, el Eibar viaja con la plantilla al completo, recupera a Nolaskoain para el eje de la zaga y se prevé que repita el mismo once.
Creo que los primeros minutos van a marcar el rumbo del choque. Si el Eibar se adelanta pronto, el Oviedo se verá obligado a asumir riesgos teniendo pocos recursos para hacer daño, lo que abrirá espacios a la contra y apuntaría a un marcador con dos o tres goles. Si la primera media hora transcurre sin movimientos, el guion se parecerá al habitual del Oviedo en casa, con el empate como desenlace muy factible. La otra opción clara es que el Oviedo consiga adelantarse a balón parado o de penalti, aunque tendría que lograrlo con una delantera con muy poco gol natural.
Por todo esto, me inclino a favor de que el Eibar no pierda este partido. No pretendo asegurar que sea superior en el juego, ya que sus registros de generación de peligro son bastante corrientes. Pero confío en que a este Oviedo le costará mucho sacar los tres puntos con las ausencias que arrastra arriba, y un empate con pocos goles es un resultado que encaja perfectamente con este pronóstico.