A México lo cotizan por su nombre, no por lo que está haciendo ahora. Sin Quiñones ni Jiménez, los dos delanteros que marcaron siete de los diez goles de México en el Mundial, el equipo de Rafa Márquez conserva la pelota, pero hace muy poco con ella. Chile viene perdiendo, aunque genera más de lo que indican sus resultados. No veo a México imponiéndose con claridad en este partido.
Los números de los tres primeros partidos de Márquez son modestos: dos goles en tres encuentros. Contra Perú, México tuvo el 64 % de la posesión, pero apenas remató nueve veces, con tres tiros a puerta, y empató 1-1 en casa pese a salir como amplio favorito. Contra Estados Unidos apenas registró seis remates y uno a puerta en la derrota por 3-0. Tampoco suele sacar muchos córners, unos dos por partido, así que el balón parado no le está dando una solución.
Perú sirve como referencia. En este mismo período, Estados Unidos le ganó 4-1 a Perú y 4-2 a Chile, mientras que Canadá venció 2-0 a Perú y 1-0 a Chile. Chile jugó con diez desde el minuto 35 contra Canadá. Son dos selecciones de nivel parecido, y México no pudo ganarle a Perú.
Chile también demostró que puede generar ocasiones. Incluso en la derrota por 4-2 ante Estados Unidos, remató 17 veces, ocho a puerta y sacó 13 córners. Su capitán Gabriel Suazo está de vuelta, al igual que Lucas Cepeda, tras cumplir su sanción por la expulsión contra Canadá.
El calendario también favorece a Chile. Tuvo una semana completa de descanso, mientras que México llega apenas tres días después de una dura derrota en un clásico. México sigue rotando mucho con un nuevo entrenador y no podrá contar con Mateo Chávez, suspendido, ni con los lesionados Hirving Lozano y Gilberto Mora.