Esta revancha llega apenas tres días después de un 0-0 que no pareció un 0-0. Surinam remató 13 veces, ocho de ellas a puerta, mientras que Guatemala solo lo intentó dos veces. El marcador se mantuvo gracias a las ocho paradas del portero guatemalteco. Lo que cambia mi lectura es la situación: ahora Guatemala necesita ganar para clasificarse, mientras que a Surinam le basta con el empate.
El técnico de Surinam dijo en Ciudad de Guatemala que no cambiará su forma de jugar. Les gusta tener la pelota y salir desde atrás, y considera que Guatemala es el equipo que tiene más presión. En el primer partido, ese estilo les dio un 62 % de posesión. Cuando el equipo local necesita ir a buscar el partido, suele dejar espacios a la espalda, justo donde un equipo paciente y con mucha posesión puede encontrar ocasiones.
Aun así, Guatemala no es un equipo fácil de descifrar. Ha ganado todos sus partidos en casa contra Surinam, siempre marcando tres goles, y en este grupo goleó 6-0 a El Salvador. Pero El Salvador solo puso un remate a puerta, y los demás resultados recientes de Guatemala son, en su mayoría, derrotas como visitante ante rivales más fuertes. Por eso, ese 6-0 dice menos de este partido de lo que parece. Además, Guatemala nunca ha ganado el último partido de la fase de grupos de esta competición, y dos de sus jugadores clave, Aparicio y Santis, arrastran molestias.
Surinam también tiene que gestionar el desgaste: este será su cuarto partido en 16 días y la última vez hizo cinco cambios en el once titular. Aun así, llega invicto en el grupo y con una victoria en Honduras, además de un equipo bien organizado por su nuevo técnico. Mi pronóstico se basa en que aquí importa más cómo se presenta el partido que el hecho de que Guatemala juegue en casa.