Gravelines llega al segundo partido sin la mayor parte de su juego interior, y Lyon-Villeurbanne aparece tras una semana dura de Euroleague en la que encajó más de 100 puntos en dos ocasiones. Mi lectura es que ninguna de las dos defensas atraviesa un buen momento, así que los puntos deberían llegar con facilidad en ambas canastas. Lo que más pesa en mi valoración es que Gravelines anotara 97 en su estreno sin sus hombres altos.
Gravelines debutó con una derrota en casa ante Le Mans por 97-103 tras prórroga. No contaron con Hassan Martin ni LJ Thorpe, y ya habían perdido a Neal Quinn por un esguince de tobillo, con una baja de entre seis y ocho semanas. Aun así, ganaban al final del tercer cuarto, con el nuevo capitán Jacob Gilyard anotando a ráfagas. En sus últimos 20 partidos el equipo ha encajado unos 90 puntos por encuentro, así que los puntos no vienen solo de su propio ataque.
Lyon-Villeurbanne perdió 79-102 en la cancha del Panathinaikos y después 92-105 en casa ante Valencia, un partido que llegó a ganar por 18. Valencia se llevó la segunda mitad por 55-31, una muestra de lo rápido que se desmoronó la defensa cuando las piernas pesaron. Patty Mills firmó 26 puntos en ese choque. Lyon también ganó su estreno liguero en la cancha de Cholet por 97-85, así que el ataque funciona.
Es el tercer partido de Lyon en una semana, y justo después le espera otro viaje de Euroleague, a París. Con ese calendario tan apretado, y con un juego interior de Gravelines tan corto de efectivos, espero transiciones, faltas y muchos puntos fáciles en lugar de un partido espeso de media pista.
El historial de enfrentamientos en la cancha de Gravelines fue de pocos puntos, pero eran plantillas distintas, y ahora mismo ninguno de los dos equipos está hecho para ese estilo.