El duelo entre Estudiantes de Río Cuarto y Racing parece el típico cruce entre dos equipos en apuros cerca del fondo de la tabla (15.º y 14.º en nuestra clasificación del Clausura), pero sus problemas son totalmente opuestos y eso define el guion de lo que podemos esperar. Estudiantes apenas lleva cinco goles a favor en diez fechas y solo uno en cinco partidos como local, aunque en casa también ha recibido apenas tres tantos. Racing es justo lo contrario: monopoliza el balón (alrededor del 59 % de posesión en los partidos registrados) y, aun así, concede más remates a puerta de los que genera. Es un choque entre un equipo armado para esperar y otro que insiste en desgastarse intentando derribar bloques bajos.
Los números de Estudiantes en casa retratan a un conjunto muy consciente de sus limitaciones: empates sin goles frente a Banfield y San Lorenzo, una victoria 1-0 sobre Tigre y derrotas por uno y dos goles contra Atlético Tucumán y Sarmiento. En los ocho partidos de los que tenemos registros, promedia cerca de 0.8 xG generados y 1.0 concedidos, cifras muy bajas en ambas áreas. Además, llega con dos semanas de descanso tras caer 2-1 en cancha de Belgrano, por lo que el cansancio físico no será excusa.
Las estadísticas de Racing exigen un matiz importante. Las cifras de partidos que tenemos llegan hasta finales de agosto, fecha en la que Juan Vojvoda tomó el relevo de Gustavo Costas en el banquillo. Por tanto, ese patrón de tener la pelota sin profundidad (14.8 remates con solo 3.5 entre los tres palos por partido, frente a 6.2 concedidos a puerta) corresponde sobre todo a la etapa anterior. Lo que sí podemos evaluar tras el cambio son los marcadores: caída 3-1 visitando a Independiente Rivadavia, derrotas ante Atlético Tucumán y Huracán fuera de casa, triunfo 3-1 sobre Sarmiento y luego el traspié 3-2 en Copa Argentina contra Boca. A domicilio en el Clausura no gana desde hace cuatro fechas, con apenas tres goles a favor. Además, Marco Di Cesare y Alan Forneris figuran con problemas físicos en la convocatoria, algo que castiga mucho más a un equipo obligado a defender transiciones que a uno replegado en bloque bajo.
Así las cosas, la gran incógnita no es tanto quién llega mejor, sino quién está forzado a arriesgar. Racing es el que tendrá que asumir la iniciativa frente a un rival cuyo plan de local pasa invariablemente por trabar el trámite y achicar los espacios. Si Racing pega primero, Estudiantes no ha dado señales de tener recursos para salir a remontar. En cambio, si el empate se estira bien entrado el segundo tiempo, toda la presión caerá sobre el grande. ¿Alguien ha podido ver de cerca a Racing con Vojvoda? Me genera curiosidad saber si el equipo ya cambió de estructura táctica o si sigue siendo el mismo bloque pero con otro nombre en el banquillo.