La contundente victoria de Inglaterra en casa frente a Croacia maquilla una creciente plaga de bajas que cambia por completo el panorama para este partido. Ambos combinados llegan con una cantidad enorme de ausencias, lo que obligará a presentar alineaciones con muy poco rodaje. Sin sus habituales generadores de juego para marcar los tiempos, al conjunto anfitrión le costará mucho más generar ocasiones claras frente a un visitante enfocado pura y exclusivamente en resistir. Todo apunta a un desarrollo trabado y espeso antes que a otro festival de goles.
Los locales han perdido la columna vertebral de su mediocampo creativo tras confirmarse varias lesiones de titulares indiscutidos en los últimos días. Estas bajas de última hora dejan al equipo sin el ritmo y la química que brillaron en su presentación anterior. Cuando a una selección le quitas ese motor en la medular, sus ataques se vuelven inevitablemente más lentos y previsibles.
El cuadro visitante está igual de mermado, sin varios defensores clave y sin su capitán. Ahora bien, cuando un equipo que ya de por sí viene con dudas se queda sin sus titulares, la reacción lógica es cerrar filas atrás y concentrarse de lleno en minimizar daños. Ya demostraron ser capaces de mantener un marcador digno en su cruce directo más reciente, y con los anfitriones faltos de chispa arriba, un partido trabado pero de pocos goles es el desenlace más previsible.