La definición del grupo depende de que un equipo tenga que ir a buscar el resultado y el otro intente aguantar. Aruba lidera el grupo y le basta con empatar, así que Antigua y Barbuda tendrá que salir a atacar en casa. Para mí, la clave está en cómo les fue a ambos contra el mismo rival y en lo distintas que han sido sus semanas antes de este partido.
Los dos equipos se enfrentaron dos veces a Anguila. Antigua le ganó 5-0 en casa, con los cinco goles antes del descanso, y después 3-0 como visitante, con 43 remates y ninguno de Anguila a puerta. Aruba ganó 2-0 fuera, pero en el partido de vuelta en casa iba perdiendo 1-2 hasta que dos goles en el tiempo añadido le dieron una victoria por 3-2, pese a sus 30 remates y a haber tenido la pelota casi todo el partido.
Ese 3-2 llegó apenas dos días antes de este encuentro y luego Aruba tuvo que viajar. Dos de sus atacantes, Molina y Gijsbertha, salieron lesionados poco después de la hora de juego. Molina fue quien marcó el único gol en el primer enfrentamiento. Antigua lleva cinco días en casa desde su último partido.
Aquel primer duelo terminó 1-0 para Aruba, pero se jugó en Aruba y el gol llegó en el minuto 90. No fue un partido que Aruba controlara. Esta vez cambia la sede, también cambia el descanso, y el equipo obligado a ir al frente es el que viene generando muchas más ocasiones últimamente.