El Milan puede presionar al Udinese y apoyarse en Modric para generar envíos a las bandas, mientras que el Udinese planea una defensa más compacta y un primer pase directo. El Barcelona y el Madrid deberían alternar fases de presión y salidas rápidas hacia sus receptores más peligrosos. En ambos partidos será decisivo si esa primera ocasión se transforma en un segundo contacto claro.
Davis, en el Udinese, puede bajar ese primer balón directo y habilitar a Ekkelenkamp o Chakvetadze a la espalda de los laterales del Milan cuando se proyecten. Runjaic tuvo una semana completa para trabajar ese bloque bajo. En el Milan, Rabiot y Moreira son baja tras jugar contra el Bournemouth, mientras que Gila estuvo en el encuentro previo ante el Atalanta; por el lado del Udinese, Solet disputó los 90 minutos frente al Lecce pero llega como duda, y el técnico confirmó que Zaniolo solo está para entrar desde el banquillo. El Milan cuenta con Pulisic y Modric, pero el cambio en el plan de presión y las salidas ensayadas por el Udinese apuntan a un trámite más parejo. Por eso, me quedo con que el Udinese mantendrá una diferencia muy ajustada.
El Barcelona tiene la opción de conectar con Yamal a través de Pedri y buscar al hombre que llegue por el lado opuesto, tal como hizo en sus dos respuestas contra el PSG. El Madrid tiene una vía de escape muy real con Diomande, Bellingham y Mbappé ante una línea adelantada, pero Vinícius está suspendido para esta jornada de liga tras medirse al Leipzig, y Rodrygo sigue de baja. En el Barcelona, Olmo se retiró lesionado del choque frente al PSG y no llega, con Fermín rindiendo bien como recambio. En el Madrid, Courtois también completó los encuentros ante Leipzig y Sevilla antes de que una enfermedad recién confirmada lo dejara fuera de la convocatoria. Las segundas jugadas del Barcelona y la sintonía de sus recambios actuales le dan ese contacto extra para romper un partido igualado, así que me decanto por la victoria del Barcelona.