Las cifras más llamativas de este análisis vienen de otro contexto. Los grandes números del Liverpool corresponden a noches europeas con una defensa muy rotada, y la lluvia de goles del Brighton llegó convirtiendo aproximadamente el doble de las ocasiones que generó. En la liga, con Iraola, el Liverpool juega con control y presión, y mantiene a sus rivales por debajo de un gol esperado. Esto parece un partido de dominio territorial y paciencia, no un intercambio de golpes.
Fijémonos en los partidos de liga, no solo en los marcadores. El Liverpool empató 0-0 con el Fulham, ganó 1-0 en Bournemouth y 2-1 en Brentford. En los tres concedió menos de un gol esperado y creó entre 1,3 y 1,6. Los partidos que terminaron 6-3 y 4-3 fueron en Europa, con Tsimikas en el once y derrumbes al final tras los cambios. Es un equipo distinto del que debería jugar en Anfield.
La racha liguera del Brighton asusta sobre el papel, pero el 3-0 al Arsenal, el 2-0 en Sunderland y el 5-0 contra el Palace se tradujeron en unos diez goles a partir de menos de cinco goles esperados. Fuera de casa, ante equipos fuertes, deja que el rival tenga el balón, se repliega con un 38-40 % de posesión y busca la contra con Gómez, Ayari y Kostoulas, además de Gross a balón parado. Es un buen equipo al contragolpe, pero no se lanza a remontar.
Las bajas apuntan en la misma dirección. Szoboszlai y Frimpong se marcharon lesionados en Brentford y se perdieron el partido entre semana, así que el Liverpool pierde presión en el centro del campo y desdoblamientos por la derecha. Eso reduce las opciones de ataque del Liverpool, en lugar de dejar más expuesta su defensa. Hurzeler también ha querido frenar a Wirtz en bloque, lo que mantiene el centro muy poblado.
Esperamos al Liverpool con el balón, al Brighton en un bloque medio y una primera parte cerrada. Ambos equipos tienen poco descanso entre partidos y sus entrenadores están dosificando esfuerzos; además, el viento previsto no favorece una circulación limpia. Los marcadores más naturales son 1-0, 1-1, 2-0 o 2-1.
Por eso nos inclinamos por un partido con menos goles en Anfield de lo que sugieren las cifras más llamativas.