Este partido enfrenta a un equipo que presiona contra otro que prefiere tocar el balón, y la gran duda es qué pasará cuando a esa presión se le acaben las piernas. El Hoffenheim suele mostrar su mejor versión en casa durante los primeros minutos, yendo a buscar la pelota arriba y metiendo balones largos al área. La seña de identidad del Leverkusen es, justamente, salir jugando ante esa clase de presión. Además, el Hoffenheim disputa su tercer partido en unos ocho días y llega con un mediocampo mermado, así que el segundo tiempo debería ser el momento donde se defina el encuentro.
Primero, las bajas en ataque. El Leverkusen no ha podido contar con Kofane, Ben Seghir ni Terrier, pero el bloque disponible sigue generando mucho peligro: 5.16 goles esperados (xG) en el campo del Lech, 1.64 frente al Freiburg y 3.10 con 33 disparos en Creta. Schick, Maza y Tillman conforman la delantera actual, y dista mucho de ser una línea débil.
El duelo clave estará en la zona media. El Hoffenheim no tiene a De Cat ni a Wimmer, y Conte tuvo que retirarse pronto ante el Lyon, por lo que la dupla encargada de tapar a Maza prácticamente no tendrá coberturas. El Leverkusen superó el 90% de precisión en más de 600 pases en sus dos compromisos europeos, justo la resistencia a la presión que castiga a los rivales que presionan alto dejando espacios a su espalda.
Eso sí, el Hoffenheim cuenta con argumentos reales. Sus últimos dos partidos, contra el Lyon y en casa del Gladbach, han sido los mejores de la temporada. Los saques de banda largos de Coufal son una auténtica amenaza y, al estar Culbreath entre algodones, el Leverkusen podría colocar a Quansah, que es central, en el lateral derecho. El tramo inicial del partido apunta a ser de los locales.
La clave reside en cómo encaja goles el Hoffenheim. El Besiktas generó casi tres goles esperados tras el descanso en Sinsheim, y el Hamburgo también se llevó un 2-3 de allí, en ambos casos reteniendo la posesión y saliendo con transiciones rápidas. El propio Ilzer calificó la carga de partidos de locura. Frente al Freiburg, el Leverkusen empezó perdiendo y se adueñó del choque en la segunda parte, contando además en el banquillo con piezas de refresco como Hofmann y Diaby.
Por todo esto, me quedo con la victoria del Leverkusen a domicilio.