El Hamburgo vs. Eintracht Frankfurt parece un choque de estilos muy desigual: un equipo que apenas tendrá la pelota frente a otro al que le ha costado traducirla en goles cuando se enfrenta a un bloque bajo. El Hamburgo llega sin sus principales generadores de juego y rematadores, mientras que el Frankfurt rotará pensando en que pocos días después volverán a verse las caras en la liga. El contexto apunta a un partido de copa trabado, paciente y con pocas ocasiones, más que a un duelo de ida y vuelta.
Con Polzin en el banquillo, el Hamburgo apenas ha tenido entre un tercio y dos quintos de la posesión en cada una de sus tres últimas jornadas de liga, defendiendo con una marcada línea de cinco. Ese bloque aguantó los 24 remates del Stuttgart y contuvo al Paderborn hasta el minuto 88. La línea de tres centrales prevista aquí —Nandja, Bornauw y Omari— es la misma que arrancó ante el Paderborn, así que esa zaga improvisada ya ha demostrado que puede rendir los 90 minutos.
El problema está arriba. Vieira, Nadir y Poulsen salieron tocados en el último encuentro y están descartados. Eso deja al Hamburgo sin su armador, sin su segundo mediapunta creativo y sin su delantero de referencia. Sus únicas vías de gol quedan reducidas a transiciones rápidas con Moffi o Stange, centros de los carrileros y acciones a balón parado; de hecho, sus últimos goles sobre la hora han sido zarpazos aislados y no fruto de un intercambio de golpes.
Por su parte, el Frankfurt de Hütter se ha mostrado más compacto desde la dura derrota en Leipzig. Frente al bloque bajo del Colonia monopolizó el balón, colgó balones durante casi toda la segunda parte y apenas marcó una vez al final. En Dortmund generó muy poco. El propio Hütter reconoce que el ataque aún no termina de carburar, y para este cruce moverá piezas.
Si el marcador sigue apretado en los últimos veinte minutos, con la prórroga asomando en caso de empate y el duelo liguero a la vuelta de la esquina, ninguno de los dos técnicos tendrá motivos para asumir riesgos innecesarios. Por todo esto, me quedo con un partido de pocos goles en Hamburgo.