Grecia ya demostró cómo jugarle a Alemania: cederles la pelota, cerrar el medio y hacer que cada llegada les cueste la vida. Aquel 1-0 en Augsburgo no fue casualidad ni un golpe de suerte. Alemania tuvo el 76% de posesión y casi no generó peligro. Creo que ese mismo planteamiento volverá a funcionar en un estadio Toumba repleto y frente a una selección alemana que todavía está en pleno rodaje.
El tema de la convocatoria alemana tiene su explicación. Klopp asumió el mando tras la eliminación en el Mundial y ha venido alternando dos planteles distintos. Los futbolistas que empataron en Ámsterdam y perdieron ante Grecia ya regresaron a sus clubes, mientras que un segundo grupo venció a Serbia y ahora viaja a Salónica. Con Wirtz, Woltemade y Karl sobra talento, pero este grupo afronta su primer partido como visitante juntos y bajo la dirección de un técnico que apenas cumple su cuarto encuentro al frente.
La victoria sobre Serbia infló bastante las estadísticas, con 32 remates y casi 4 goles esperados (xG). Sin embargo, Serbia venía de encadenar cinco derrotas al hilo y apenas pudo disparar una sola vez. Su anterior salida fue otra historia: en Ámsterdam, Alemania fue superada en tiros por 22 a 10.
Grecia lidera el grupo con 7 puntos de 9 posibles. Además, viene de empatar 2-2 en casa contra Países Bajos con solo el 29% de posesión, lo que demuestra lo cómoda que se siente sin el balón. Tzolis es baja por lesión y Pelkas entrará en su lugar. A los griegos el empate les basta para mantener la punta, así que no tienen ninguna necesidad de regalarse ni de salir a buscar el partido desordenados.