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Los dos últimos partidos de la Copa ASEAN de la FIFA se disputan en el Gelora Bung Karno de Yakarta, y ambos…

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Los dos últimos partidos de la Copa ASEAN de la FIFA se disputan en el Gelora Bung Karno de Yakarta, y ambos tienen un hilo conductor: en algún momento del torneo, los cuatro equipos han demostrado que saben jugar sin el balón. En la final, Indonesia lo tiene complicado: juega en casa, en su propio estadio, y sentirá que debe llevar la iniciativa ante una Tailandia a la que no le importa cederla. En el partido por el tercer puesto ocurre lo contrario: Malasia y Vietnam han pasado largos tramos con el balón frente a defensas organizadas y no han sacado nada.

Indonesia no ganó su grupo con autoridad; apenas se impuso. Terminó empatada con Malasia con siete puntos, el mismo historial de enfrentamientos y la misma diferencia de goles, y solo avanzó por haber marcado más: 11-2, frente al 9-0, como detalló Dân trí. Nueve de esos once goles llegaron contra Bangladés. Ante los dos equipos que realmente podían hacerle daño, venció 2-0 a Singapur y empató 0-0 con Malasia. Ese empate es lo más revelador: tras quedarse con diez desde el minuto 37 por la roja a Tom Haye, se replegó, buscó el juego directo, y Maarten Paes junto con un despeje sobre la línea en los últimos minutos evitaron que Malasia marcara.

La alineación titular de Tailandia venció 4-0 a Pakistán y 2-0 a Vietnam sin encajar goles, y el partido contra Vietnam es el modelo a tener en cuenta. Vietnam tuvo más posesión y más remates, muchos desde fuera del área. Tailandia se adelantó pronto con un disparo lejano de Sarach Yooyen, sobrevivió a un gol de Vietnam que fue anulado por fuera de juego tras una revisión antes del descanso y solo sentenció en el tiempo añadido. Después, ya clasificada, alineó a un equipo muy cambiado contra Filipinas y perdió 1-2; los dos goles filipinos llegaron por la misma banda. No le daría demasiada importancia a ese resultado. Dice más sobre el fondo de armario de Tailandia que sobre el once que probablemente salga en la final.

La pregunta a la que siempre vuelvo es quién acaba llevando el peso del partido. Si Indonesia sale a presionar ante su afición y Tailandia marca primero, el encuentro puede convertirse en otro partido como el de Vietnam, y nada en este torneo indica que Indonesia pueda desarmar a un buen equipo bien replegado. Si el marcador sigue igualado ya avanzada la segunda parte, la ventaja pasa al otro lado: Tailandia no está hecha para dominar la posesión, y la Indonesia que aguantó a Malasia con diez se sintió cómoda precisamente en un partido largo y cerrado.

Malasia vs. Vietnam presenta un panorama más peculiar. Malasia terminó la fase de grupos con un balance de goles de 9-0 y aun así quedó segunda, y este rival se le ha atragantado: Vietnam le ganó 2-0 dos veces en agosto y 3-1 en marzo; además, Malasia no marcó en ninguno de esos dos partidos de agosto. Pero basta mirar sus pruebas más recientes ante una defensa de verdad. Malasia tuvo casi toda la posesión contra una Indonesia con diez y no marcó; Vietnam tuvo más balón contra Tailandia y tampoco anotó. Vietnam no pudo contar con Nguyen Xuan Son contra Tailandia después de que saliera con un problema en los isquiotibiales frente a Filipinas, así que conviene comprobar su estado en vez de darlo por hecho. Además, Vietnam jugó su último partido de grupo un día después que Malasia, por lo que ha tenido algo menos de descanso.

Una pregunta para quienes siguen de cerca el fútbol de la región: ¿se toma aquí el partido por el tercer puesto como un premio de verdad o lo aprovechan los entrenadores para probar a jugadores menos habituales? La respuesta cambia más mi pronóstico para este partido que cualquier estadística.

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