Los próximos partidos muestran el contraste entre una calidad ofensiva de élite y una incompetencia defensiva extrema, además del efecto que tiene un parón largo en el ritmo de juego. En Argentina, River Plate vuelve tras tres semanas inusuales sin competir y tiene que romper el bloque bajo y rígido de Estudiantes. En Corea del Sur, un Ulsan completamente descansado se mide a una defensa del Gwangju que se ha venido abajo por completo. Que los favoritos sacudan o no el óxido marcará el desarrollo de ambos partidos.
River Plate es un equipo de élite que domina la posesión y busca arrollar a sus rivales, pero regresa de una pausa extrema pensada para despejar la cabeza. Estudiantes de Río Cuarto defiende con un bloque rígido, apuesta por la resistencia y busca desesperar a rivales superiores. El duelo clave es el ritmo ofensivo de River Plate frente a la línea defensiva cerrada de Estudiantes. Estudiantes no cuenta con un defensor, pero su sistema se apoya en la densidad estructural y no en el brillo individual. Un descanso tan largo para River Plate supone un riesgo claro de falta de rodaje, menos puntería de cara a gol y decisiones más lentas ante una defensa aparcada. Estudiantes se replegará, absorberá la presión lenta y ganará córners para consumir tiempo y desesperar al local. Por eso nos quedamos con el visitante, con un marcador cerrado y un hándicap muy amplio a favor.
Este partido enfrenta la incompetencia defensiva extrema del Gwangju con la calidad ofensiva de élite y el dominio de la posesión del Ulsan. El Gwangju ha sufrido un colapso estructural total esta temporada y le cuesta mantener su bloque defensivo, históricamente rígido. El duelo clave es el de los atacantes del Ulsan que vuelven de la selección contra una zaga central muy porosa del Gwangju. Al Gwangju le falta un central, lo que empeora una línea defensiva que ya era mala. Aunque ambos equipos tuvieron un descanso largo, para un equipo de élite como el Ulsan supone una recuperación física necesaria para derribar un bloque bajo, mientras que no soluciona los problemas de fondo del Gwangju. La presión constante del Ulsan terminará desgastando a una defensa frágil y llegará el gol que abra el partido. Por eso respaldamos al visitante para ganar con claridad en el hándicap.