La presión del Rayo obliga a sus rivales a resolver dos problemas distintos: la primera trampa y la carrera de repliegue una vez superada. El Celta mantiene una buena conexión en la medular y salidas por banda capaces de transformar esa segunda fase en un ataque. La diferencia en la preparación se nota sobre todo en la cobertura central del Rayo, más que en todas las posiciones.
Febas y Moriba le dan al Celta dos receptores habituales por delante de la línea de tres. El pase de Galán a Durán contra el Betis demostró cómo una salida limpia puede convertirse en un desmarque a la espalda, mientras que Álvarez aporta otra opción de pase y precisión a balón parado. El Rayo cuenta con sus propias vías habituales de abastecimiento a través de García y De Frutos, por lo que la clave en el medio estará en la rapidez con la que el Celta logre superar esa primera oleada.
La sanción de Ciss supone una nueva baja en el mediocampo del Rayo para la liga. Valentín, su recambio más probable, disputó los 120 minutos en la prórroga de Copa, mientras que el aplazamiento del partido del Celta les dejó una semana entera y limpia para preparar el choque. Febas y Moriba siguen en la convocatoria; las bajas que ya arrastraba el Celta no han desarmado esa pareja titular.
Espero un inicio intenso que dé paso a una pugna cada vez mayor por las carreras de repliegue y los espacios alrededor del centro del campo del Rayo. El Celta tiene varias combinaciones viables para salir, sin depender de un tridente fijo en ataque. Por eso, me decanto por el Celta de Vigo para salir mejor parado de este duelo.