La presión de Detroit puede convertir un mal tramo en una racha de puntos al contraataque. Philadelphia cuenta con varios manejadores de balón capaces de hacer que esa presión le resulte más costosa que ante Charlotte y Brooklyn. El partido puede decidirse en el rebote tras la primera defensa de Detroit y en quién genera el siguiente tiro después de una racha.
Las penetraciones de Cunningham y las opciones de Robinson para recibir y tirar siguen siendo la base de Detroit. Maxey, James y Edgecombe pueden turnarse para llevar el balón en Philadelphia, mientras que Embiid y Brown le dan más recursos para disputar el rebote que Detroit dominó en el primer enfrentamiento. Duren vuelve a ser baja en Detroit; Embiid y Edgecombe jugaron el último partido de Philadelphia tras perderse aquel primer duelo, y Thompson jugó el último de Detroit.
Los recientes arreones de Detroit al contraataque llegaron con muchas pérdidas de balón de sus rivales. Philadelphia ha cuidado mejor el balón en sus últimos partidos y también ha encontrado otra vía para anotar al final, de la mano de Maxey. Esperamos una lucha más pareja por cada posesión y nos quedamos con Philadelphia.