El Liverpool viaja a Austria para su próximo partido sin una parte enorme de su motor creativo ni de su poder ofensivo. Con las bajas confirmadas de Dominik Szoboszlai, Cody Gakpo y Alexander Isak, la dinámica estructural de sus transiciones tendrá que cambiar por completo. El LASK viene de caer derrotado a nivel local, pero ahora se mide a un mediocampo visitante al que le falta su intensidad de presión habitual y ritmo sin Wataru Endo ni Szoboszlai. La gran incógnita es si el LASK intentará saltarse el centro del campo por completo o si saldrá a presionar arriba para poner a prueba las combinaciones improvisadas del Liverpool.
La cantidad de ausencias en el cuadro visitante es abrumadora. Más allá de la sala de máquinas en la medular, tampoco contarán arriba con Federico Chiesa ni Hugo Ekitike, lo que les deja muy pocas alternativas naturales para estirar la cancha en vertical. Cuando un equipo pierde de golpe tanta parte de su identidad central, los ajustes tácticos suelen conducir a una propuesta más conservadora y de posesión, alejándose de su habitual 'heavy metal football'.
El LASK también tiene sus propios problemas que resolver, pues no cuenta con hombres clave por banda como George Bello ni con los delanteros Moses Usor y R. Harakate. Sin embargo, jugar en el Raiffeisen Arena les da una ventaja estructural si logran mantener su bloque defensivo compacto. Si al Liverpool le cuesta filtrar pases entre líneas sin Szoboszlai, el LASK bien podría tener la paciencia necesaria para desesperarlos y hacer daño al contragolpe.