Todo se reduce a lo que necesita cada selección. Honduras llega cuarta con tres puntos y está obligada a ganar en esta última jornada de la fase de grupos, mientras que Jamaica es segunda con seis y le basta un empate para clasificarse. Me decanto por los visitantes porque tienen la capacidad de manejar el partido a su ritmo, y además Honduras se ha mostrado muy vulnerable tanto cuando va por delante como cuando le toca remar a contracorriente.
Jamaica llega con cinco salidas consecutivas invicta, sumando cuatro victorias con seis goles a favor y ninguno encajado, y ha dejado su portería a cero en 6 de sus últimos 10 encuentros en general. En su compromiso más reciente se impuso por 0-2 en El Salvador, registrando 13 remates frente a 4 y teniendo dos tercios de la posesión. Parte de esa buena racha fue ante rivales más modestos, así que lo tomo como un argumento a favor y nada más.
Honduras, en cambio, viene siendo muy irregular. Cayó 2-3 en casa frente a Surinam en su debut; luego visitó a Martinica, se puso en ventaja a los ocho minutos y acabó perdiendo 2-1 con un tanto encajado en el 88'. En sus últimos diez partidos promedia apenas 1.1 goles por encuentro, una cifra bastante baja para un equipo que está obligado a salir a buscar el resultado.
El primer duelo entre ambos terminó con victoria de Honduras por 0-1 en Kingston. Se adelantaron en el minuto 14 y aguantaron con diez futbolistas tras la expulsión de Derek Moncada en el 68', cerrando el choque con 7 tiros a puerta frente a los 3 de Jamaica. Esa tarjeta roja fue retirada posteriormente, por lo que vuelve a estar disponible. Aquella noche todo se decidió por ese gol tempranero, y Jamaica apretó con fuerza en cuanto tuvo superioridad numérica.
En resumen, un equipo necesita ganar sí o sí, al otro le sirve el empate y el momento de forma actual no invita a confiar en Honduras como un favorito fiable en casa. Esta combinación entre necesidad y rendimiento reciente es el motivo por el que me quedo con Jamaica para este partido.