Dos partidos en los que la forma de jugar de cada equipo influye más en la diferencia final de lo que sugieren los nombres. En Tokio, el líder de la liga construye sus ventajas desde la línea de tiros libres y cuidando bien el balón; los visitantes flojean precisamente en esos dos aspectos. En Almaty, un equipo que domina la posesión en Europa ha convertido ese control en marcadores ajustados y goles encajados en los últimos minutos. En ambos partidos parece que un equipo llevará la iniciativa, pero por motivos distintos, la diferencia final debería ser diferente.
Alvark es líder de la tabla y no gana por anotar más que sus rivales. Gana la batalla por las posesiones. Lanzó 30 tiros libres contra Akita, 28 en Gunma, 26 en Osaka y 24 en Chiba, y pierde el balón solo entre 5 y 12 veces por partido. Suele ampliar la ventaja al final: la diferencia se abre en el tercer y el cuarto cuarto.
Ibaraki, con el nuevo entrenador Paul Henare, pierde en esos dos apartados. En ocho actas de partido, sus rivales lanzaron entre 18 y 33 tiros libres, mientras que Ibaraki lanzó muchos menos, y el equipo promedia alrededor de 14 pérdidas por partido. Sus 2 victorias llegaron tras provocar 20 pérdidas de Kawasaki y en una noche de 16 triples anotados de 40 intentos contra Osaka. La primera vía se enfrenta a un equipo que rara vez regala el balón, y los rivales anotan alrededor de un tercio de sus triples contra Alvark.
Vic Law vuelve con Ibaraki, lo que refuerza su rotación exterior. Alvark no cuenta con Lachlan Olbrich desde principios de octubre y ha seguido ganando, con Johnson, Hogg, Jarreau y Rossiter cubriendo esos minutos. Lo más probable es que el primer cuarto sea igualado; después, Ibaraki acumulará faltas en las penetraciones y Alvark se escapará tras el descanso. Ibaraki perdió en casa por 11 y 12 puntos contra Brex y Dolphins. Por eso nos quedamos con Alvark para ganar por una diferencia clara.
En Almaty, Panathinaikos ha tenido entre el 60 % y el 71 % de la posesión y ha tirado entre 18 y 31 veces por partido en Europa contra Paks, CSKA 1948, Hradec y Borac. En 7 de esos partidos, nunca ganó por 2 goles y encajó en todos, a menudo en los últimos minutos: en el 89 y el 90 contra Hradec, después de ir ganando por 2; en el 80 contra Borac, también con 2 de ventaja, y en el 87 en casa del CSKA.
Además, llega tras un vuelo de 7 horas, en plena semana con 3 partidos, y sin su mediapunta Ounahi, baja para toda la temporada, ni Jagušić ni Grbić. Kairat se repliega, sale al contraataque con Gual, Edmilson y Jukkola, y cuenta con Anarbekov, un portero que detuvo un penalti en Riga. Sus derrotas más abultadas en Europa fueron contra Anderlecht, un rival más fuerte; una de ellas llegó después de que expulsaran a un jugador antes del descanso.
Esperamos que los visitantes tengan el balón y que Kairat mantenga su bloque defensivo. Panathinaikos suele encontrar el gol alrededor de la hora de partido, y después llega su tramo de desconexión en los últimos minutos. Por eso nos quedamos con Kairat para que el partido se mantenga igualado en casa.