Dos partidos de la J1 en los que el ataque del equipo fuerte encaja a la perfección con la forma exacta en que suele encajar el débil. En Nagasaki, los centros, las jugadas a balón parado y los segundos balones de Hiroshima son las tres vías por las que más concede Nagasaki, y el ataque de los locales casi no genera peligro. En Saitama, la ofensiva a domicilio de Chiba es la unidad más débil sobre el campo y no deja de encajar goles en los tramos finales, que es precisamente cuando el banquillo de Urawa viene resolviendo los partidos.
Primero, Nagasaki vs. Hiroshima. Hiroshima lidera la J1 en volumen y dominio territorial: es el equipo con más remates y goles esperados a favor, y el que menos concede en contra, repartiendo sus tantos entre jugadas a balón parado, rechaces, centros y combinaciones en corto. Nagasaki está cerca del fondo de la tabla en generación de ocasiones y encaja sobre todo a través de centros y a balón parado. Con estos dos estilos sobre la mesa, lo normal es que Hiroshima mantenga el juego en campo de Nagasaki e instale su ofensiva en el área rival.
El duelo clave estará en los carrileros y los llegadores al área de Hiroshima contra una zaga de Nagasaki a la que le cuestan mucho los centros. La mejor carta de Nagasaki pasa por la presión y las rupturas al espacio de Jonatan Junior a la espalda de una defensa de Hiroshima sin Yamasaki, pero su banquillo en ataque es muy corto sin Campbell y Emerson, así que si se ponen por detrás tendrán pocas armas con las que remontar.
El desarrollo que espero: una primera parte cerrada mientras Nagasaki apriete con la intensidad del Peace Match, para que luego, alrededor de la hora de juego, entren los suplentes de Gaul en cuanto a los locales les pesen las piernas. Así fue exactamente como Hiroshima convirtió sendos 0-0 al descanso en triunfos claros frente a Kyoto y Verdy, y como ya se impuso aquí a principios de este año. Por eso me inclino por una victoria de Hiroshima con margen.
Urawa vs. Chiba. El Urawa de Cho vuelca su juego por las bandas, con Kaneko y Savio poniendo centros, y acumula mucho volumen frente a bloques bajos. Su punto flojo está atrás, pero Chiba solo ha marcado cuatro goles en cinco salidas y casi no exige a los porteros ni en sus mejores actuaciones en casa.
Con Minamino lesionado, la definición por dentro recae en Komori, Onaiwu, Sasa o Hidano, un grupo que no ha dejado de ver puerta en las copas. La mejor esperanza de Chiba radica en alguna jugada a balón parado de Suzuki o Nduka, o en las carreras de Erison a la espalda de un carrilero adelantado, para después replegarse en bloque bajo.
El desenlace llegará en los minutos finales. Chiba no para de encajar goles a partir del minuto 65, mientras que el banquillo de Urawa ya desatascó victorias en los instantes finales en Mito, Toyama y ante Omiya; además, Urawa no ha empatado ni un solo partido de liga en toda la temporada. Por eso me quedo con el triunfo de Urawa en casa.