Este partido enfrenta a la mejor defensa de la liga con uno de sus ataques más flojos. Hiroshima lidera la J1 tanto en ocasiones creadas como en ocasiones concedidas, y su estructura defensiva se mantiene firme incluso cuando el entrenador rota. Nagasaki depende de las jugadas a balón parado y de las carreras rápidas, más que de una presión sostenida. El partido puede decidirse por si esas pocas vías logran superar a un equipo que concede poquísimo.
Con Bartosch Gaul, Hiroshima domina el balón en campo rival y presiona para recuperarlo enseguida. Es el equipo que menos tiros concede en la liga y también el que registra el menor número de goles esperados en contra. Ha dejado su portería a cero en ocho de sus últimos diez partidos en todas las competiciones, incluidos cuatro partidos seguidos fuera de casa y encuentros de copa con alineaciones rotadas. Sus goles llegan de todas partes: jugadas a balón parado, balones sueltos, centros y una larga lista de goleadores más allá de los delanteros.
Nagasaki está cerca del fondo en calidad de las ocasiones en juego abierto y es el equipo que menos centros pone en la J1. Sus principales recursos son las carreras de Jonathan Junior a la espalda de la defensa y las jugadas a balón parado. Esta última vía ha perdido altura: Campbell está fuera, y Thiago Santana y Emerson no estuvieron en la última convocatoria. Hasegawa es su salida desde atrás, pero cuando lo presionan, su equipo no consigue progresar con el balón.
Esperamos una primera parte cerrada, con Hiroshima moviendo el balón ante un bloque bajo, como en su visita a Verdy. Los cambios de Gaul suelen decidir los partidos después del descanso. Si Hiroshima se adelanta, Nagasaki tendrá que salir y eso favorecerá la presión tras pérdida de Hiroshima. Los marcadores más probables son una ajustada victoria visitante o un empate, no un gol de los locales. Por eso nos quedamos con la defensa de Hiroshima para dejar a Nagasaki sin marcar.