Portland llega a Utah con mejor balance, pero la distancia entre ambos equipos es más corta de lo que indica la clasificación. Gran parte del diferencial de puntos favorable de Portland viene de una paliza en casa, mientras que sus dos victorias a domicilio fueron muy ajustadas y ambas con Morant en cancha. Por su parte, Utah encadena tres derrotas consecutivas como local, aunque todas se resolvieron en los instantes finales. Más que una desigualdad clara, este partido parece encaminado a decidirse en los rebotes y en el volumen de tiro de Portland.
Portland basa sus victorias en el tiro exterior, promediando entre 36 y 49 intentos de tres por partido, además de su agresividad atacando el aro para sacar tiros libres fuera de casa. Sufren cuando los triples no entran y pierden la batalla del rebote. Memphis les superó 54-45 en los tableros mientras ellos se quedaban en un 12 de 49 desde el perímetro, y el entrenador Nori señaló después la falta de rebote de sus exteriores. Utah, por su parte, encuentra anotación a través de George, la insistencia de Bailey cargando la zona y un juego interior que capturó 53, 49 y 52 rebotes en sus tres últimos compromisos en casa. Sus puntos débiles siguen siendo las pérdidas de balón y una defensa perimetral permisiva.
El emparejamiento clave estará en la pintura. Los interiores de Utah y Bailey atacarán directamente la carencia que Portland acaba de exhibir, sobre todo teniendo en cuenta que la rotación interior de Portland tras Clingan es corta y que Williams III ya no estuvo en su última planilla. En el otro lado, el volumen de tiro de Portland castigará el sector defensivo más flojo de Utah; es una vía real para ellos, pero el acierto exterior suele oscilar bastante de un partido a otro.
La lesión de isquiotibiales de Morant tiene un impacto que va más allá de sus propios minutos. Con Holiday pasando al quinteto titular, Portland pierde de golpe a un generador atacando el aro y a su mejor manejador saliendo desde el banquillo, lo que debilita con claridad a su segunda unidad. Markkanen sigue siendo duda en Utah, pero ya llevaron a San Antonio a la prórroga sin él ni Jackson, por lo que su panorama no depende exclusivamente de su presencia.
Espero que Utah empiece bien en casa, ya que sus primeros cuartos vienen siendo los más sólidos. El segundo cuarto es donde el tiro de Portland podría abrir brecha mientras juegan las rotaciones. A partir de ahí, todo dependerá de si Lillard y Avdija pueden generar en los momentos calientes sin Morant frente a unos Jazz que no dejan de pelear cada rebote. Los partidos de Utah en casa han sido todos apretados en el tramo final.
Por eso me decanto por que Utah se mantenga en partido en casa. Los márgenes de victoria de Portland a domicilio han sido muy estrechos incluso al completo, y esta versión del equipo llega más mermada justo donde Utah puede hacer más daño.