La victoria de Inglaterra por 7-0 no se explicó solo por su acierto de cara al gol: fue una lección táctica para desarmar un bloque en el medio con transiciones rápidas. Croacia intentó proteger el centro, pero Jude Bellingham encontró una y otra vez espacios entre líneas. Sacaba a los defensores de su sitio y luego habilitaba a los compañeros que rompían al espacio.
Con el primer gol tan temprano, Croacia tuvo que abrirse, justo lo que necesitaba Inglaterra para aprovechar la velocidad por las bandas de Saka y Gordon. No fue simplemente que Croacia jugara mal: la presión agresiva de Inglaterra cerró todas las líneas de pase y convirtió las pérdidas forzadas en ataques inmediatos. Habrá que seguir de cerca este nivel de presión coordinada a medida que avance la Liga de Naciones UEFA A.
¿Qué te pareció la forma en que Inglaterra controló el ritmo del partido?