Creemos que este partido tendrá más fases abiertas de lo que sugiere la fama de ambos equipos. El Burgos tiene nombre de equipo cerrado atrás, pero buena parte de esa fama viene del entrenador de la temporada pasada, y los problemas defensivos del Granada tienen en parte una explicación clara: arrancan mal los partidos. El choque debería decidirse en el primer cuarto de hora y otra vez pasada la hora de juego, y esos dos tramos han sido muy movidos para estos dos equipos.
El Burgos es un equipo de poco volumen: menos de diez tiros por partido, un 43 % de posesión, y gana con unas pocas ocasiones bien trabajadas y con balón parado, para después defender la ventaja. Con el entrenador actual solo ha dejado la portería a cero en dos de ocho partidos de liga y ha encajado cinco goles en cuatro partidos en casa, con unas ocasiones concedidas como local de alrededor de 1,5 goles esperados de media. En Almería se fue ganando al descanso y luego encajó dos goles pasado el minuto 77, ante 25 tiros del rival.
El Granada es justo lo contrario: más de la mitad de la posesión, entre 15 y 23 tiros en los últimos partidos, casi todos dentro del área, y la costumbre de ir por detrás pronto. Encajó antes del minuto 8 en cinco de sus ocho partidos de liga, y ocho de sus trece goles esta temporada han llegado después del minuto 60, con la ayuda de un banquillo que cambia los partidos. Su nueve, Marques, está fuera desde el partido contra el Andorra, a finales de septiembre, así que Arnaiz hace de falso nueve. Eso resta presencia en el área, pero no volumen ni presión en los minutos finales.
Los duelos clave son el arranque rápido y el juego por las bandas del Granada contra los primeros quince minutos del Burgos, y el volumen de tiros del Granada contra los centrales y el portero del Burgos. La defensa burgalesa debería estar más sólida con Grego Sierra y Sergio González, que según se informa están disponibles, y el portero ha mantenido al equipo en los partidos, pero un bloque que se estira al final ya se ha roto dos veces esta temporada.
Cómo debería desarrollarse: un gol temprano de cualquiera de los dos es un camino posible, porque el Granada empieza mal y al Burgos le gusta marcar primero. Si sigue igualado hasta la segunda parte, los cambios y el cansancio favorecen que haya más goles, no menos, y los dos equipos han marcado tarde en los últimos partidos. Un gol temprano más uno tardío de cualquiera de los dos basta para superar una línea baja, y solo la fase inicial ya aporta el primero.
Por eso nos inclinamos por los goles en este partido: la debilidad inicial del Granada, sus goles al final, los goles que encaja el Burgos en casa en los últimos minutos y una temporada en la que la mayoría de los partidos de ambos han acabado con tres goles o más.