Sobre el papel, un Vitória contra el colista parece un duelo muy desigual, pero la forma en que juegan ambos apunta más bien a un partido trabado y con muchas interrupciones. El Vitória rinde mejor cuando le toca reaccionar que cuando debe llevar la iniciativa con el balón, y al Chapecoense fuera de casa le viene de maravilla replegarse y cedérselo. Mi lectura gira en torno a esa entrega de la posesión: obligar al Vitória a abrir un bloque bajo es justo donde su ataque se ha visto más espeso últimamente.
El gol se le ha secado al Vitória. Promedia 0,6 goles en sus últimos diez partidos y no ha llegado a tres en ninguno de ellos. Sus victorias recientes en casa fueron ambas por 1-0, frente a Grêmio y Botafogo, y en las dos tuvo menos de la mitad de la posesión.
El único partido reciente en casa donde tuvo que salir a proponer, la derrota 3-1 ante el Cruzeiro, lo dice todo: 21 remates, 13 de ellos desde fuera del área, y apenas alrededor de medio gol esperado en total. Mucho volumen de tiro, pero muy poco peligro real.
El Chapecoense como visitante es un equipo de muy poca posesión. Tuvo un 34% del balón ante el Atlético-MG y un 38% ante el Corinthians, registrando siete disparos en cada encuentro. Ha marcado 11 goles en 14 salidas de liga. Además, la prensa local informa de ocho bajas, entre ellas la de Heitor, quien dio una asistencia en el triunfo frente al Corinthians, más los mediocampistas Max Alves y Rafael Carvalheira. Con esto, dependen sobre todo de alguna contra rápida mediante Marcinho o Garcez.
Es verdad que el Chapecoense encaja bastante esta temporada, pero la mayor parte del castigo la recibió ante delanteras mucho más afiladas que esta. Cuando se vieron las caras en abril, terminaron 1-1. Con el Vitória presionado para sacar el resultado y un Chapecoense preparado para aguantar atrás, espero largos tramos de posesión paciente pero inofensiva antes que un partido abierto.