Dos partidos en los que un equipo genera muchas ocasiones y el otro es menos fuerte de lo que su posición en la tabla sugiere. En Filadelfia, el local crea mucho más de lo que concede, mientras que al visitante le faltan delanteros. En Corea, el líder de la liga se enfrenta a un equipo cuyo ataque va a menos y que tiene poco en juego.
Filadelfia lleva diez partidos invicto. La clave está en el volumen: en los nueve partidos con datos promedia unos 18 tiros y 2,5 goles esperados a favor, frente a unos 9 tiros y 1,2 goles esperados en contra. New England está más equilibrado, con alrededor de 1,6 a favor y 1,4 en contra, y no podrá contar con Harrison ni Yusuf en ataque. El mediocampo de Filadelfia llega justo por las bajas de Bueno y Sullivan; ahí está su punto débil. Aun así, la diferencia en tiros es el dato más sólido de este partido. New England suele marcar y el 2-2 ante Charlotte demuestra que el local puede dominar y aun así dejarse puntos, pero los empates son poco habituales en este duelo. Por eso, nos quedamos con Filadelfia.
En el partido entre Seongnam y Suwon, el visitante lidera la liga con una diferencia de goles de +23, frente a los -5 del local, tras 27 partidos cada uno, y ha ganado ocho de sus últimos diez. El propio entrenador de Seongnam habla de un ataque débil y de bajones físicos al final, algo que encaja con que Suwon pueda despegarse en el tramo final. Suwon se juega el título y quedan cinco partidos; Seongnam tiene poco en juego. La opción más realista para Seongnam es que Suwon empiece lento y encaje un gol pronto, para luego replegarse y buscar el empate, su resultado más frecuente. El recuento de empates no viene acompañado de datos sobre ocasiones, así que damos más peso a la diferencia de esta temporada y de los últimos diez partidos. Por eso, nos quedamos con Suwon.