Este partido enfrenta el juego de posesión del Kitchee a un bloque compacto del Phnom Penh Crown, un duelo del que hasta ahora ha salido muy poco. El Kitchee marca con facilidad en casa, en Hong Kong, contra equipos más débiles, pero en el plano continental su ataque ha sido discreto. El Crown espera y golpea al final, y el jugador que culminó esas llegadas tardías no está en Hong Kong. Esperamos un partido lento y con pocas ocasiones claras.
Primero, una corrección: el Crown lidera el grupo con tres victorias, mientras que el Kitchee es el equipo presionado, con dos puntos y un solo gol en tres partidos.
El Kitchee tiene la pelota: un 54 % contra el Crown y un 52 % contra el Kuching. Pero a este nivel no lo ha convertido en ocasiones: sumó 2 tiros a puerta en Kuching, 4 contra el Crown y empató 0-0 en casa con el Gangwon. Sus grandes goleadas en casa llegaron en la liga de Hong Kong, ante defensas mucho más débiles. Les damos el mismo descuento que a los goles que encajó contra los equipos más fuertes de Hong Kong.
El ataque del Crown es la otra mitad del análisis. Moses Dyer marcó tres de sus seis goles continentales, incluido uno de penalti, pero no viajó porque su mujer está a punto de dar a luz. Lo que queda es Mijland y las llegadas de jugadores que entran desde el banquillo en los últimos minutos. Es una vía que todavía tienen, pero ahora es más limitada.
En cuanto al desarrollo del partido, los dos equipos se fueron al descanso sin goles en dos de sus tres encuentros del grupo, y en la ida el 0-0 se mantuvo hasta el minuto 89. El regreso de Illarramendi y Dudu ayuda al Kitchee a conservar más la pelota, pero no necesariamente a crear ocasiones. El calor húmedo y el cansancio del Crown deberían ralentizar aún más el ritmo.
Por eso creemos que será un partido con pocos goles. Ninguno de los dos ataques ha demostrado a este nivel que pueda romper un bloque defensivo más de una o dos veces.