Dos partidos de la MLS en la misma noche y con formas muy distintas. Uno es un partido de intercambio de golpes entre dos equipos que generan mucho y defienden con holgura; el otro es un claro desajuste de territorio y tiros, en el que un equipo se queda con las ocasiones y el visitante vive de su eficacia.
Atlanta United vs. Chicago Fire: ninguno de los dos controla los partidos. En los últimos 20, ambos han estado casi siempre en partidos de muchos goles, y últimamente los dos generan en torno a 1,7 goles esperados por partido. Atlanta ha sido vulnerable en casa: ha encajado 17 goles en 8 partidos como local en ese tramo. Chicago llega sin su central sancionado, Elliott, y sin el lesionado Rogers, así que una línea defensiva remendada se enfrentará a un ataque del Atlanta que ha marcado 14 goles en sus últimos 10 partidos. El ataque del Chicago, también muy tirador, con 22 tiros en una victoria reciente y 19 en una derrota ajustada, debería encontrar ocasiones ante una defensa local que ha andado corta de Chica. Esperamos un partido abierto en el que a un primer gol le siga un segundo, y por eso nos quedamos con los goles en este.
Philadelphia Union vs. New England Revolution: el Philadelphia gana por volumen. En sus últimos nueve partidos con estadísticas promedia unos 18 tiros y 2,5 goles esperados a favor, frente a 9 tiros y 1,2 en contra, incluso con una posesión modesta, y no ha perdido en casa en la ventana de 20 partidos. El New England ha sido superado en tiros con claridad últimamente y aun así ha sacado resultados gracias a su eficacia, pero no cuenta con Yusuf ni Harrison, ausentes en cada uno de sus últimos cuatro partidos, así que tiene poco con lo que buscar el partido a domicilio. El Philadelphia ha encajado en varios partidos y tiene cuatro empates en casa en 11, así que no es un pronóstico de goleada, pero la diferencia de ocasiones apunta a una victoria del Philadelphia, con un margen de dos goles como opción realista. Por eso nos quedamos con el Philadelphia ganando por más de un gol.