El Al Hilal recurre a una posesión dominante y a una enorme capacidad de generación de juego para hilvanar ataques continuos, lo que se traduce en múltiples ocasiones de mucho peligro dentro del área. Por su parte, Al-Ittihad se ha transformado en un bloque tácticamente disciplinado, diseñado para resistir la presión y salir a la contra con peligro sin depender en exceso de sus individualidades. La propuesta colectiva y la gran intensidad del conjunto visitante le ofrecen una base sólida para romper el ritmo habitual de su rival.
Bajo el mando de Jens Wissing, Al-Ittihad ha pasado a un modelo centrado en el sistema, donde se exige el compromiso defensivo de todos los atacantes y transiciones muy rápidas. Esta presión alta y coordinada buscará frenar la salida limpia de balón del Al Hilal y aprovechar cualquier hueco que dejen a sus espaldas los defensas al proyectarse en ataque, como en el caso de Theo Hernández, que regresa al equipo.
La previsible baja o limitación de figuras clave en la creación como Salem Al-Dawsari y Sergej Milinkovic-Savic en el mediocampo del Al Hilal resta bastante pegada a su producción ofensiva. Mientras tanto, Al-Ittihad recibe una gran noticia con el regreso de George Ilenikhena al cien por cien en lo físico, lo que amplía sus variantes ofensivas junto a Youssef En-Nesyri.
Conforme avance el encuentro, lo más probable es que el cuadro local intente abrir el marcador monopolizando el balón. Aun así, el orden táctico y las pautas de presión de Al-Ittihad deberían permitirle capear el empuje inicial y castigar con contragolpes rápidos tras recuperar la pelota. La brecha estructural entre ambos es más estrecha de lo que se percibe, motivo por el que me quedo con que Al-Ittihad dará la cara y planteará un choque muy competido.