Pohang logró frenar a Anyang, pero mantuvo la portería a cero tras recibir 20 tiros en contra por solo ocho propios. La reciente visita de Ulsan a Gwangju fue todo lo contrario: tres goles a favor y cuatro encajados, en un partido donde ambos equipos generaron ocasiones. Por eso, este Ulsan vs. Pohang se presenta como una prueba de lo que ocurre después del primer ataque, y no como un simple choque entre una portería a cero y una derrota. La duda es si Pohang podrá cortar las llegadas consecutivas y encontrar al mismo tiempo la forma de hacer daño a un rival que también concede ocasiones.
Nuestros registros provisionales del partido muestran que el empate sin goles de Pohang frente a Anyang dejó esa diferencia de 20–8 en tiros; contra Johor DT, Pohang cayó 0–2 con un balance de 9–20 en tiros. El 3–4 de Ulsan en Gwangju llegó con 11 tiros y un registro de 2.35 xG para Ulsan, frente a 13 tiros y 2.30 xG de Gwangju. La clave a seguir es si Ulsan logra convertir sus llegadas en una presión constante y si Pohang puede aprovechar los espacios que esa presión suele dejar. Esos encuentros anteriores plantean la pregunta, no la respuesta.