Un partido en el que el nombre del equipo local y su cancha pesan más en la cuota que sus números. Orlando juega la segunda noche de un back-to-back, ha perdido a otro manejador de balón y ha recibido 9 puntos más por partido en sus últimos seis encuentros oficiales. Washington ha tenido tres días de descanso y suma puntos desde la línea de tiros libres y en la pintura.
Orlando vive de sus cerca de 39 triples por partido. Cuando entran, como ante Toronto, gana; cuando no, como contra Minnesota, pierde por 20 o más. El segundo cuarto es su punto débil: permite 31,2 puntos de media, y una rotación corta jugó entre 26 y 39 minutos la noche anterior. La ofensiva de Washington es más constante: lanzó 35 tiros libres contra Charlotte y 41 contra Milwaukee, y tiene un diferencial de +0,8 puntos por partido.
El riesgo para Washington es bajar el ritmo después del descanso, como le pasó en Cleveland. Pero el descanso, la diferencia de puntos y su forma de anotar hacen que sea el lado más sólido de este duelo. Por eso nos quedamos con Washington para ganar el partido.