La capacidad del Hamburgo para transformar una recuperación en un ataque con apoyos resulta clave en su duelo frente al Eintracht Frankfurt. Los visitantes han demostrado tener una vía de pase en corto para superar bloques compactos, mientras que los circuitos de pase de los locales han cambiado. En Bagdad, el dilema pasa por ver si Al-Hussein logra conectar con una salida clara antes de que Al Shorta (Iraq) vuelva a asfixiarlos con su presión por las bandas.
El segundo tiempo del Frankfurt ante el Köln es un buen ejemplo: una pared de Aséko habilitó a Ebnoutalib entre líneas. El Hamburgo también genera peligro con centros y segundas jugadas mediante Moffi, Gronbaek y sus hombres de banda, por lo que el primer pase tras recuperar el balón cobrará especial importancia.
Vieira, Nadir y Poulsen son bajas confirmadas tras haber sido titulares en el último compromiso. Lokonga y Gronbaek aparecen como alternativas, mientras que Polzin señaló que Moffi y Daka están listos, administrando las cargas de este último. Espero que el Frankfurt gane metros con insistencia castigando las desconexiones locales, por lo que me decanto por el Frankfurt.
Al-Hussein cuenta con una ruta conocida a domicilio gracias a los envíos y desmarques en transición de Al-Haj. La conexión entre Yahya y Hussein Ali en Al Shorta y los saques de esquina de Barco meten mucha presión en el área, aunque en su triunfo frente a East Bengal concedieron bastantes facilidades al rival antes de la expulsión.
Las últimas informaciones apuntan a una posible baja por sanción en la medular local, mientras que Al-Hussein viajó con la habilitación de Abu Laila aún en el aire, después de que Al Kwamleh atajara en el último partido de liga. La sanción local de Al-Haj no debería trasladarse a este torneo, y su presencia en la previa ratifica el plan ofensivo previsto. Confío en que los visitantes aprovechen salidas puntuales y acciones a balón parado para mantenerse en el partido, así que me la juego porque Al-Hussein no pierde.