Ambos partidos son estrenos de temporada donde la disponibilidad de los jugadores, y no el momento de forma, es la información más clara. Por un lado, un equipo cuenta con su núcleo de estrellas al completo mientras su rival se reconstruye alrededor de una nueva pareja; por el otro, un equipo ha perdido a sus dos generadores principales frente a un rival casi al cien por cien.
Miami recibe a Minnesota con el debut de Giannis Antetokounmpo junto a Bam Adebayo. Esta dupla se basa en la presión en la pintura, el rebote y los tiros libres. Minnesota llega con un perímetro cargado liderado por Edwards y Ball, acompañados por Gobert protegiendo el aro, pero esa combinación es nueva y DiVincenzo es baja.
El duelo clave estará entre Giannis y Adebayo contra Gobert en la zona, además del papel de los defensores exteriores de Miami frente a la generación de juego de los Wolves. Adebayo ha comentado que debería jugar, y tanto Smith como Gardner están disponibles. En cuanto al descanso, ambos llegan igualados con cinco días. En el desarrollo del juego, Miami se apoyará en su envergadura y profundidad, mientras que Minnesota necesitará que sus exteriores estén finos en el tiro para no perder el ritmo. Por todo esto, me quedo con Miami.
Brooklyn recibe a Charlotte. Los Hornets no podrán contar con Knueppel ni White, sus dos principales creadores de juego, a los que se suman las ausencias de Grant Williams y Boswell; Brooklyn, en cambio, solo tiene la baja de un jugador secundario. A los dos equipos les cuesta generar buenos tiros por sí mismos, por lo que las pérdidas y la calidad de los lanzamientos pesarán más que el cartel de las estrellas.
A los tiradores que le quedan a Charlotte les resulta difícil crearse sus propios tiros, mientras que el ataque de mano a mano de Brooklyn, orquestado por Randle y Porter, debería conseguir mejores opciones jugando en casa. Charlotte todavía cuenta con mayor talento individual, así que el partido debería ser apretado. Por eso, me quedo con Brooklyn.