La nueva rotación de Utah ha mejorado los espacios y ha creado buenas conexiones de pase en ambas unidades. Memphis llega con un ataque que ha recuperado impulso últimamente gracias a varios jugadores distintos. El duelo pasa por cómo Utah abre la cancha con sus interiores y por si Memphis logra que la defensa atienda al anotador, al siguiente receptor y al rebote.
La última actuación de Jerome ante Sacramento mostró algo más que tiro exterior. Sus puntos entre contactos y sus seis asistencias mantuvieron a sus compañeros involucrados, mientras Stewart y Coward aportaron canastas cerca del aro después de que Sacramento igualara el marcador. Memphis encontró varias formas de volver a anotar en un tramo apretado.
La decisión de Hardy de poner a Bailey de titular le ha dado a Utah otra opción en el perímetro y ha juntado a Collier con Hayes en el grupo de suplentes. La distribución de George y la anotación de Markkanen y Jackson le dan solidez a ese planteamiento. Aun así, el reciente progreso ofensivo de Utah ha venido acompañado de pérdidas repetidas y rotaciones defensivas costosas, justo ante fortalezas actuales de Memphis.
Stewart y Post ya sumaron minutos como pívots sin Edey ante Sacramento, y Coward tuvo un papel importante. Esa es la estructura disponible de Memphis para este análisis. Utah también ha jugado sin Nurkic, con Jackson y Hayes ocupándose del trabajo interior correspondiente.
Ambos equipos afrontan el segundo partido en noches consecutivas: Utah se queda en casa y Memphis viaja desde Sacramento. Esperamos que los espacios de Utah marquen los primeros intercambios y que después Memphis siga recurriendo a la creación de Jerome y a sus receptores interiores conforme avancen las rotaciones. La capacidad que han demostrado los Grizzlies para volver a ponerse en marcha con distintos anotadores es la razón por la que nos inclinamos por una victoria de Memphis.