El duelo entre Sanfrecce Hiroshima y Shimizu S-Pulse pinta como el típico choque entre un local dominador de la pelota y un visitante replegado en bloque bajo al que le cuesta generar juego. El rendimiento de Hiroshima en casa viene siendo muy sólido, mientras que Shimizu defiende muy atrás, concede una gran cantidad de remates y promedia menos de un gol por partido.
Hiroshima retiene cerca de dos tercios de la posesión, promediando casi dieciocho tiros y prácticamente ocho córners por encuentro. En su estadio registra dieciséis tantos a favor y apenas uno encajado en sus últimos cuatro compromisos. Shimizu, en cambio, ronda el 36 por ciento de posesión, ha recibido más de catorce remates por juego en los duelos recientes con registros y cayó en cinco de sus ocho salidas más recientes dentro de los últimos veinte partidos.
Ambos vienen de jugar hace pocos días y sufrieron derrotas abultadas: Hiroshima cayó 0-4 en Nagasaki, aunque las ocasiones estuvieron bastante parejas, mientras que Shimizu fue goleado 0-5 en casa ante Machida en un partido con un balance de goles esperados sumamente desigual. En Hiroshima solo un defensor llega entre algodones y Shimizu no presenta bajas confirmadas, por lo que no baso mi análisis en las alineaciones. La eliminatoria de copa de la próxima semana añade cierto riesgo de rotaciones, pero el volumen ofensivo del local frente a un bloque defensivo que viene resquebrajándose es la clave principal.
Espero que Hiroshima gane metros en campo rival, sume tiros de esquina y abra el marcador antes de la hora de juego. Una vez que Shimizu tenga que adelantarse, la diferencia de jerarquía debería abrir una ventaja de dos goles. Por eso, me quedo con el triunfo de Hiroshima por más de un gol de diferencia.