Dos partidos de la NBA donde el calendario marca por completo el guion. De un lado, equipos que llegan descansados tras varios días libres; del otro, rivales que juegan en noches consecutivas, con rotaciones cortas y una defensa que no para de conceder puntos.
En Phoenix, los Suns afrontan el segundo partido de un back-to-back tras una derrota en casa donde encajaron 132 puntos. Han recibido entre 113 y 132 puntos en cinco encuentros seguidos, y dos hombres más de su rotación, Goodwin y Fleming, acaban de ser baja confirmada. Orlando lleva semanas sin Banchero ni Suggs, y su anotación cayó a 94 y 97 en sus dos últimos partidos en casa. Sin embargo, esas ausencias ya están reflejadas en sus resultados, mientras que el Magic llega con descanso ante una defensa agotada y permeable. Por eso me quedo con Orlando Magic fuera de casa.
En San Francisco, los Warriors cuentan con tres días de descanso como locales. Miami jugó anoche a domicilio, en el que fue su tercer partido en una semana, y viene de permitir 138 y 128 puntos en sus duelos recientes. Las bajas de larga duración de Golden State (Butler, Porzingis y Moody) llevan semanas fuera, y aun así el equipo ha seguido ganando sus últimos partidos sin ellos, lanzando cerca del 40% en triples. Además, el antiguo historial de enfrentamientos contra el Heat corresponde en gran parte a plantillas distintas. Me quedo con Golden State Warriors en casa.
Ambas lecturas se basan en el descanso y la defensa, no en la reputación.