Dos partidos donde las bajas en la plantilla pesan más que los nombres en la camiseta.
En Memphis, el equipo local recibe a unos Pacers que llevan sin cuatro de sus exteriores desde mediados de octubre, y con más jugadores en duda. Indiana llega con un récord de 2-6 y un balance anotador negativo, mientras que Memphis viene ganando por dobles dígitos en promedio durante sus últimos diez compromisos. La generación de juego de Indiana pasa ahora por Siakam y Nembhard, y su juego perimetral es la unidad más floja en cancha. Memphis debería construir su ventaja en el segundo y último cuarto, por lo que me decanto por los Grizzlies en casa.
En Oklahoma City, el conjunto local no cuenta con ninguno de sus dos pívots y le faltan varios creadores, dejando la zona y el rebote totalmente desprotegidos. Cleveland llega casi al completo con Mitchell, Harden, Mobley y Allen disponibles, y apenas perdió por cinco puntos en el último enfrentamiento directo. Los Cavaliers deberían imponerse por dentro y dominar los cuartos intermedios, mientras que el camino de OKC pasa por el acierto en el tiro y los tiros libres. Me quedo con Cleveland con el hándicap a favor, ya que, incluso si OKC se lleva la victoria, lo más probable es que sea por un margen muy ajustado.