Macarthur y los Wanderers terminaron empatados, pero el volumen ofensivo de ambos no tuvo nada que ver. Los Wanderers generaron más remates y acertaron más entre los tres palos; aun así, ninguno logró mover el marcador. Me deja con la duda de qué pesó más: si el mérito de Macarthur para contener los intentos más claros o la falta de contundencia de los visitantes a la hora de transformar su dominio territorial en peligro real. Para los que lo vieron, ¿dónde creen que cambió realmente el partido?
Las estadísticas finales reflejan un 0–0, con Western Sydney arriba 16–7 en remates y 6–2 en tiros a puerta. Los totales dejan a la vista ese desequilibrio, pero por sí solos no alcanzan para medir la verdadera sensación de peligro de cada llegada.