Gangwon tendrá la pelota en este partido; la duda es si podrá convertir esa posesión en goles jugando fuera de casa. Sus últimos resultados indican que no será fácil: nueve goles en diez partidos, uno o ninguno en ocho de ellos y cinco empates. A Kuching le basta con mantenerse compacto y aprovechar una ocasión. Que el equipo visitante rote después de un viaje largo hace que esa posibilidad sea más realista de lo que sugiere la tabla.
El juego de Gangwon se basa en la posesión —alrededor del 60 %— y en atacar por las bandas con Kim Dae-won y las subidas de los laterales. Hasta ahora, sus goles en la competición continental han llegado de penalti y con un disparo lejano. Incluso con su mejor once en casa, en la ida solo logró tres tiros a puerta y ganó 1-0.
Kuching está en el último puesto del grupo y no cuenta con el central Peres ni con el delantero Ngah Wanja, así que su techo goleador es bajo. La ventaja más clara de Gangwon está por las bandas, precisamente donde Peres suele cubrir. Pero Kuching aguantó durante más de una hora al mejor once de Gangwon en la ida, y en casa presionó a Kitchee hasta marcar el primer gol.
La alineación es lo que más pesa. Gangwon recibe a Jeonbuk tres días después y, según la prensa local, viajará sin su equipo de gala. Con onces de rotación en esta competición, empató 0-0 con Kitchee y perdió en casa ante Phnom Penh. A eso se suman un viaje de más de nueve horas y un partido por la tarde en la húmeda Kuching, ante un equipo local que ha descansado toda una semana.
Espero un partido paciente y con pocas ocasiones. Si sigue igualado después de la hora de juego, la afición de Kuching y el balón parado pueden ser un factor importante.
Por eso, me quedo con que Kuching no perderá en casa.