Un partido en el que los últimos aciertos de cara al aro del equipo local pueden estar maquillando su rendimiento. Golden State juega la segunda noche de un back-to-back, arrastra cuatro bajas de larga duración y sus dos veteranos están en duda por descanso, mientras que Phoenix ha tenido tres días libres. Las dos defensas conceden mucho, así que debería haber intercambio de canastas y las piernas pueden marcar la diferencia en el último cuarto.
Golden State vive de sus unos 40 triples por partido y ha anotado el 40 % en ese tramo, una racha caliente más que su nivel habitual. Phoenix anota de otra manera: fue 32 veces a la línea y metió 36 de 49 tiros de campo en su victoria por 131-122 ante este mismo rival, con las mismas bajas. Sin Porzingis ni Santos, la protección del aro de Golden State queda muy mermada ante ese tipo de presión.
Phoenix no es un equipo fuerte: Portland le ganó por paliza y también cayó ante Denver y Oklahoma City. Pero el descanso, los tiros libres y la anotación interior frente a un juego interior cansado y mermado ofrecen un escenario más favorable. Por eso nos quedamos con Phoenix para ganar el partido.