La enorme disparidad física y anímica convierte al conjunto visitante en una opción sumamente atractiva para este encuentro. El cuadro local llega completamente desgastado tras una seguidilla asfixiante de partidos que incluyó dos eliminaciones coperas consecutivas y muy dolorosas, dejándolo inmerso en un bache importante. La visita, por su parte, salta al campo tras dos semanas completas de descanso, lo que le otorga una ventaja atlética determinante frente a un rival agotado.
Estudiantes está al límite de sus fuerzas, ya que disputará su quinto partido en poco menos de tres semanas. Esta sobrecarga ya le pasó factura en el rendimiento, como lo demuestra su racha de tres derrotas consecutivas, con eliminaciones tanto en la Copa Argentina como en la Supercopa Internacional. Además, con cuatro jugadores en duda, es muy probable que veamos una alineación con mucha rotación o sumamente falta de ritmo.
En total contraste, Gimnasia Mendoza llega a este choque en gran momento y con las piernas frescas. Tras más de dieciséis días sin competir oficialmente, saca una ventaja física abrumadora sobre unos locales exhaustos. Si a esto le sumamos que al conjunto local históricamente le cuesta responder cuando sale como claro favorito —no logró ganar en trece de sus últimos veinte partidos con esas expectativas del mercado—, los visitantes están ante una oportunidad inmejorable para aprovechar estas debilidades y rescatar un resultado positivo.