La presión del Nagoya es más peligrosa cuando recupera el balón y enseguida lo juega hacia delante. El Cerezo tiene jugadores capaces de conducir y combinar para zafarse de una marca individual, así que es importante protegerse a la espalda de esa presión. La clave está en ver qué equipo se reorganiza antes cuando cambia la posesión.
Las dos intercepciones de Takamine ante el Kashiwa acabaron en ataques que terminaron en remate, incluido el centro de Kimura para la llegada de Uchida. Uchida ofrece una opción de pase más allá del duelo inmediato cuando recuperan el balón. En el último partido del Cerezo quedó al descubierto un problema parecido: un pase hacia atrás dio pie al contraataque decisivo del rival.
Ohata e Irvine están suspendidos para este partido, después de que ambos fueran titulares en el anterior encuentro de liga. Su ausencia altera la coordinación del Cerezo por las bandas y en el centro; Kagawa y Sakata aparecen como posibles opciones, pero sus sustituciones no están confirmadas. El Nagoya también cuenta últimamente con Koda y Yamagishi, que se combinaron para marcar saliendo desde el banquillo.
Creemos que el Nagoya pondrá a prueba las primeras salidas de balón del Cerezo y atacará antes de que sus jugadores de cobertura puedan colocarse. Sus recambios pueden mantener esa presión después de los primeros cambios. Por eso nos inclinamos por una victoria del Nagoya: encaja bien su capacidad para culminar ataques tras recuperar el balón con las conexiones cambiantes del Cerezo.